domingo, 5 de septiembre de 2010

El contador de historias


Dejad que os guíe en un viaje hacia los confines de la imaginación.
 Dejad que os cuente una historia.


Este verano me ha encantado leer El contador de historias, de Rabih Alameddinee. Nos explica las vivencias de una familia de Líbano, mezclando las historias del presente con las historias de los padres y los abuelos. También nos explica la historia del guerrero Baybars, de la esclava Fátima y su genio y una infinidad de cuentos preciosos y fascinantes. Como las muñecas rusas, las historias esconden secretos, vemos a los personajes desde diferentes puntos de vista y nuestra visión de ellos va cambiando. Un libro fascinante y original.

lunes, 30 de agosto de 2010

Vacaciones

Es un tiempo espléndido para leer con tranquilidad, para pasear por la playa, para descubrir nuevos paisajes y para descansar y reponer fuerzas para el resto del año.

miércoles, 16 de junio de 2010

Cuento a partir de tres palabras: infierno, columpio, armonía


Después de cenar, salió del hotel y caminó sin rumbo fijo por las calles extrañas y silenciosas. La noche era oscura y fría. Llegó a una diminuta plaza, aislada de la calzada por unos frondosos matorrales. Un columpio se balanceaba lentamente mecido por el viento. Una antigua fuente de piedra adornaba la plazuela. La armonía del lugar sólo se rompía por un buzón de un estridente color amarillo.


Se sentó en un banco y sacó una carta del bolsillo.

Era la carta más difícil y más importante que había escrito en su vida. Abría su corazón y le explicaba a ella todos sus sentimientos, sus anhelos y esperanzas. Pasó la mano por las letras, que se sabía de memoria. Cerró los ojos, y vió su rostro hermoso, su sonrisa alegre, su pasión y entusiasmo por la vida. Pensando en ella, se sentía en la gloria y en el infierno al mismo tiempo. Él era todo lo contrario, reservado, lacónico, distante. Un espectador de la vida que se limitaba a observar. Él sabía que la quería, que siempre la querría.

Y, como siempre, volvió a guardar la vieja carta en el bolsillo.

viernes, 23 de abril de 2010

Feliz dia de Sant Jordi

Hoy es un día muy especial. Las calles están llenas de paradas de libros y de rosas. Me parece muy poético unir el amor por las flores y el amor por las palabras.
Además se conmemora la muerte de tres grandísimos escritores: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.

martes, 13 de abril de 2010

Viaje a Madrid


He estado unos días en Madrid. Me ha encantado recorrer sus calles y plazas, pasear por el parque del Retiro, visitar museos y palacios y disfrutar de su gastronomía. He hecho unas cien fotos, intentando buscar aspectos inusuales, enfoques diferentes. Es curioso, pero he hecho muchísimas fotos de flores. Este año la primavera ha tardado en llegar, y ya estaba ansiosa porque hiciera un poco de buen tiempo y florecieran las plantas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Nieve


Nos ha sorprendido la nevada. El rosal está cubierto de un manto blanco.

martes, 2 de marzo de 2010

La flor roja

Esta mañana ha venido a traerme una maceta. Es una flor preciosa, con grandes pétalos rojos, el centro es de color negro con un halo blanco que contrasta alrededor. Se llama anémona de Caen.
La flor roja alegra la vieja cocina, pero le he dicho que no vuelva. Me ha jurado que jamás se volverá a repetir pero yo sé lo fuerte que es la necesidad. En ese momento harías cualquier cosa, dirías cualquier cosa...
El policía ha vuelto otra vez a hacerme las mismas preguntas. Como si husmeara algo, ha recorrido el apartamento con su libreta en las manos.
--Así que no puede describirnos los rasgos de su agresor...
--Llevaba una gorra que le tapaba la cara.
--Pero según las heridas, el atacante se encontraba casi encima de usted.
--La escalera estaba oscura, todo ocurrió muy deprisa.
--Es extraño que no quedaran restos de sangre en la escalera, sólo encontramos manchas aquí, en la cocina.

Cuando éramos jóvenes nos creíamos tan fuertes, orgullosos e inteligentes...Y un día de repente ya no eres tú quién decide, solamente piensas en la siguiente dosis y en la forma de conseguirla.
Buscamos refugio en una granja, para buscar el contacto con la naturaleza. A él le gustaban mucho los animales, y ellos parecían confiar en él.
Yo me aburría como una ostra y volvimos a la ciudad. Durante un tiempo, permanecimos limpios hasta que la necesidad creció dentro de mí. Como un lobo devoraba mis entrañas, me poseía, me enajenaba. Cuando mi cuerpo se estremecía, él me abrazaba y me sostenía la frente cuando y me susurraba palabras de consuelo. Me miraba en el espejo y veía una mujer vieja, con los ojos hundidos y la piel apagada. Hice la maleta y él me acompañó a la estación y me despidió con un beso.

Cuando regresé, me di cuenta enseguida. Noté sus cambios de humor, sus idas y venidas repentinas. Y un día me ofreció y la tentación fue enorme. Por un instante eterno, dudé. Pero había estado en aquel sombrío abismo y, como una rata, abandoné el barco para no hundirme con él.

Y él llegó con ojos desesperados, suplicando porque necesitaba su dosis y después de los gritos y los golpes, una flor roja apareció en mi pecho.